Cómo se forman los fósiles y qué tipos hay

El paso a paso de la formación de un fósil y los requisitos necesarios para su creación

Alba Caraballo - 2021-06-03 10:50:00 - Ciencias

No, los fósiles no son los huesos originales de dinosaurios, plantas u otros animales preshistóricos. Tampoco es posible que todo ser vivo que muriera dejara su rastro en forma de fósiles. 

Para que se forme un fósil se tienen que dar unas circunstancias adecuadas pero, cuando se cumplen, los restos o incluso huellas o deshechos de animales y plantas se pueden conservar durante millones de años.

¿Quieres saber cómo se forman los fósiles, ¿Qué tipos existen? o ¿Cuántos años tarda en formarse un fósil? Si te apasiona la paleontología o te fascinan los dinosaurios, con este post aprenderás muchas cosas nuevas sobre los fósiles.

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cómo se forma un fósil

Fósiles: qué son

Cuando un animal o una planta muere, a ese organismo muerto generalmente le ocurren dos cosas: o es devorado por otros animales o es degradado por organismos como bacterias y hongos.

En ambos casos, los restos se terminan disolviendo y finalmente desaparecen sin dejar rastro alguno para la posteridad.

Sin embargo, hay otro hecho muy curioso que puede ocurrir con los restos de animales o plantas que vivieron hace miles de años. Pueden convertirse en fósiles si se dan las circunstancias adecuadas. En estos casos, pueden permanecer ocultos durante milenios. De esta manera, todos los restos que tienen más de 10.000 años se consideran fósiles.

Una curiosidad: ¿Sabes cuál es el resto fósil más antiguo jamás encontrado? Es un tipo de bacteria que tiene 3.400 millones de años. Esa bacteria es milagrosa y es que, se estima que la vida se originó en aquel momento. 

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Cómo se forma un fósil

Muy pocos seres vivos se convierten en fósiles, es por ello todo un hallazgo cuando un equipo de científicos encuentran restos de algún animal, planta, diente, huella, garra u otro elemento incluidas las heces de hace miles de años.

Para que se forme un fósil sus restos deben ubicarse en un lugar donde no sean devorados por carroñeros o descompuestos al estar a la intemperie. 

Esto ocurre cuando el animal muere y es enterrado bajo arena, barro o arcilla. Uno de los mejores lugares para que un cuerpo se convierta en fósil es el lecho de un río, lago, mar u océano.

Y es que, cuando un cuerpo se entierra bajo sedimentos, esto evita que el oxígeno llegue al cuerpo y, de esta manera, se ralentiza la descomposición.

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Por lo tanto, el requisito más importante para que surja un fósil es la falta de oxígeno: si, por ejemplo, un insecto queda atrapado en la savia de un árbol o una hoja se hunde en el pantano, no puede llegar más aire.  

La mayoría de fósiles que han descubierto los paleontólogos se encuentran en rocas que alguna vez se formaron en un lago, un río o en el mar. 

Paso a paso de la formación de un fósil

así se forma un fósil

Este es el proceso de formación de un fósil, un proceso que nos ha permitido conocer especies de animales y plantas que vivieron hace miles e incluso millones de años:

- El cuerpo de un dinosaurio muerto es arrastrado o cae en el fondo de un lago o de un río. Allí se descomponía y al final solo quedaban las partes duras: los huesos, los dientes o un caparazón. 

- Con el paso del tiempo, depósitos de arena, tierra y rocas iban penetrando en el esqueleto enterrándolo por completo. Así, el cuerpo del dinosaurio se enterraba más profundamente a medida que se depositaban nuevas capas de sedimento sobre él. La presión creada de esta manera comprimía lentamente el barro y la arena en piedra.

- Esta compresión exprimía todo el agua, que se filtraba a través del suelo junto con otras sustancias que disuelven todos los componentes orgánicos restantes en el cuerpo y los reemplazan con minerales; esto se llama recristalización. El resultado de todo ello es una especie de copia del esqueleto o el caparazón, la concha, la forma de la planta o la huella en piedra. 

- Por lo tanto, con el paso de miles de años, los restos se fueron endureciendo hasta dejar de ser huesos y convertirse en piedra, en roca sólida. Y es que el fósil es una petrificación, ha dejado de ser hueso para transformarse en piedra.  

- Tras el paso del tiempo y, millones de años después de que el dinosaurio se enterrara, los cambios en el suelo, el desplazamiento de placas tectónicas o las excavaciones científicas hacen visibles estos fósiles. 

Los fósiles pueden encontrarse en casi cualquier lugar, incluso en las piedras al borde de un río, solo se necesita algo de suerte para encontrarlas y sí, también exhaustivas investigaciones llevadas a cabo por los paleontólogos, que son los científicos que estudian los fósiles.

¿Pueden sobrevivir las partes blandas de un animal prehistórico?

Las partes blandas de un cuerpo, como son los músculos o los órganos solo sobreviven a la transformación en fósiles en casos extremadamente raros. 

Y es que, la mayoría de las veces, las bacterias descomponen todas las partes blandas a pesar de estar incrustadas en el barro o la arena. Lo que queda son las partes duras que se descomponen mucho más lentamente, es decir, huesos, dientes, caparazones y conchas.

En los casos de fósiles de mariscos o moluscos, la descomposición de los tejidos blandos a veces crea una cavidad, que luego se llena de minerales. Luego, la cáscara se disuelve. Esto crea una huella interna en la piedra que ha llenado la carcasa y se llama núcleo de piedra. Se llama amonitas a los mariscos que se convirtieron en fósiles.  

Una vez encontrado el fósil, ¿cómo se extrae?

Es realmente raro encontrar un esqueleto fosilizado entero, en la mayor parte de ocasiones se encuentran solo algunas partes. ¿Sabías que incluso se han encontrado fósiles de huevos? Esto indica que los dinosaurios ponían sus huevos en nidos bajo tierra.

La realidad es que, cuando un paleontólogo encuentra un fósil de un dinosaurio se inicia un complicado y laborioso trabajo para extraerlo de la roca. Es un trabajo muy minucioso porque los fósiles se rompen o incluso se desintegran con facilidad. 

Piensa que son restos petrificados que tienen millones de años de antigüedad, es por ello, normal que tarden mucho tiempo en extraerlo de la roca. Lo hacen utilizando herramientas como espátulas y pinceles muy finos. 

Cada pieza que se extrae es medida, catalogada y registrada con precisión. Y, si con suerte aparece un esqueleto han de realizar una enorme tarea de reconstrucción antes de ser exhibido para el público. En realidad, deben elaborar un puzzle inmenso sin conocer el modelo, por lo que pueden pasar años desde que se encuentra un fósil de dinosaurio, hasta que el público puede contemplarlo.

¿Qué tipos de fósiles existen?

Aunque los fósiles de dinosaurios u otros animales prehistóricos son los más llamativos y atractivos para muchas personas, en realidad, no son los únicos restos con los que contamos.

Los paleontólogos han encontrado otros restos que aportan mucha información sobre la vida, el hábitat, las costumbres o la fauna y flora de la tierra prehistórica. Entre estos rastros fósiles hay: 

  • Fósiles de animales
  • Fósiles de conchas o moluscos
  • Huellas de animales
  • Huellas de excrementos
  • Plumas
  • Restos de huevos
  • Restos de comida
  • Plantas

Otras formas de conservación de animales y plantas milenarios

También se han encontrado restos de animales y las plantas que quedaron congelados en hielo. Así hemos podido recuperar mamuts en Siberia también o mosquitos que quedaron atrapados en la savia de los árboles. En estos casos, el material orgánico del animal o planta se conserva, por lo que se pueden tomar muestras de ADN.

Otro proceso por el que consiste en la momificación, ocurre cuando un cadáver queda sin oxígeno y se seca, salvándose así de la descomposición. Suele ocurrir en zonas donde las condiciones climáticas no han cambiado en milenios (como puede ser el caso de zonas heladas).

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Resumen

Para que el cuerpo de un ser vivo no se descomponga por completo después de su muerte y desaparezca para siempre deben darse unas circunstancias muy particulares.

La formación de un fósil se debe a la suma de varios factores: un cuerpo muere y queda enterrado en un entorno sin oxígeno. La sedimentación, un poco de química y el paso de los años convierten los restos más duros en piedra. Y, con suerte, movimiento de las placas tectónicas o excavaciones, salen a la superficie pudiendo así ser estudiados.