Qué es la fuerza histérica o psicología de la supervivencia

Cuando en determinadas circunstancias poseemos poderes de superhéroe

Alba Caraballo - 19 de enero de 2021 - Psicología

Una mujer fue capaz de levantar su coche para rescatar a su padre, otra pudo luchar con un oso polar para defender a sus hijos, ¿son superhéroes de cómic?, ¿noticias fake? No, son historias reales de personas que mostraron una fuerza sobrehumana en situaciones peligrosas. Durante unos segundos pudieron demostrar una fortaleza fuera de sus límites para poner a salvo a sus seres queridos. ¿Cómo es posible?, ¿Qué explicación aporta la ciencia para explicar este extraño fenómeno? Se conoce como fuerza histérica o psicología de la supervivencia. Te aclaramos en qué consiste.

Fuerza histérica: una madre lucha con un oso polar

Existen casos documentados de personas que pudieron demostrar una fuerza sobrehumana al enfrentarse a situaciones de riesgo. Demostraron una capacidad que no hubieran exhibido en su vida habitual o en otra circunstancia. Es el caso de Lydia Angyiou, una mujer que vivía en Ivujivik, un pueblo de 300 personas en la costa de la Bahía de Hudson en el norte de Quebec.

Una noche de febrero de 2006, Lydia caminaba con sus dos hijos cuando escuchó a un grupo de niños que jugaban al hockey en la calle gritar desesperadamente mientras les señalaban. Al girarse, vio a un oso polar de 320 kg, junto a su hijo de siete años. Sin pensarlo, pidió a sus hijos que corrieran y comenzó a patear y golpear al animal, que respondió con un zarpazo que la hizo caer. Con el oso sobre ella, Lydia siguió pateando y defendiéndose mientras recibía los embistes del oso. 

Una mujer que escuchó los gritos y vio a la mujer luchando con el oso, fue a casa de su hermano, tomó un rifle y realizó varios disparos de advertencia. El oso dejó momentáneamente a la señora Angyou y la mujer le disparó cuatro tiros matando al oso. La madre estaba en shock pero no sufrió heridas graves.  

Fuerza histérica: una mujer levanta un coche para rescatar a su padre

Otro caso similar ocurrió en diciembre de 2012, una joven de Virginia de 22 años, Lauren Kornacki, de 22 años y recién graduada en la Universidad, acudió a casa de sus padres a pedir prestado su BMW. No encontró a su padre dentro de casa y su madre no sabía dónde podía estar pues estaba en la casa minutos antes. Lauren encontró a su padre, Alec Kornacki, de 52 años, atrapado bajo el BMW. Se cree que estaba bajo el auto arreglándolo pero el gato resbaló y el coche le cayó encima. Estaba inconsciente y tenía el brazo atrapado. 

Lauren no lo pensó y corrió a levantar el coche, según las declaraciones que dio a la prensa norteamericana dijo: "literalmente levanté el auto. Era como una mesa con una pata corta. En cierto modo, lo equilibré y se movió lo suficiente como para liberar a mi padre". Después de liberarlo, le practicó la reanimación y en pocos segundos, su padre reaccionó y fue trasladado al hospital.

Otro hombre antes que ella, Tom Boyle levantó un Chevy Camaro y liberó a un ciclista atrapado en Tucson, Arizona. Lauren no es Hulk, tampoco Tom, pero sí hicieron uso de la fuerza histérica para salvar a una persona de la muerte.

 

Psicología de la supervivencia o súper fuerza en personas en situaciones de riesgo

Las situaciones extremas o peligrosas consiguen que personas normales y corrientes, sin una preparación física especial, puedan tener una fuerza fuera de lo común para sobrevivir o salvar a alguien a quien quieren. Se conoce como psicología de la supervivencia o fuerza histérica. 

En realidad pocos experimentos se pueden realizar para saber más sobre este tipo de fuerza sobrenatural que podemos desarrollar en algunos momentos. Por lo tanto, no se tiene una explicación probada del fenómeno, pero sí distintos enfoques de expertos que tratan de explicar el fenómeno de la fuerza histérica. 

En una entrevista realizada para la BBC, el profesor E. Paul Zehr de la Universidad de Victoria en Canadá, explicó que las personas no desarrollamos un poder sobrenatural, por el contrario, esa fuerza está en nosotros. También lo afirma Robert Girandola, profesor asociado de kinesiología en la Universidad del Sur de California.

En principio, no podemos pensar en esa fuerza histérica como la que tendría un superhéroe de cómic, sino que la fuerza empleada en esas situaciones es menor de lo que parece. Por ejemplo, en el caso de la joven que levantó el BMW para salvar a su padre, lo que hizo no fue levantar un metro el auto, sino levantar unos centímetros una rueda trasera para lograrlo. Pensemos que el mayor peso de un coche está en la zona del motor, por lo tanto, puede ser posible hacerlo en una situación de estrés, aunque no se sea un levantador de pesas entrenado, ni alguien extremadamente fuerte. Así, la mayor parte de ejemplos de fuerza histérica que se han reportado describen a una persona que levanta una parte de un vehículo a varios centímetros del suelo, y no un automóvil completo.

Somos más fuertes de lo que pensamos

Según los expertos, somos más fuertes de lo que realmente pensamos. Normalmente usamos la cantidad de fuerza necesaria, una mínima parte, para realizar acciones cotidianas. Se estima que incluso los atletas más preparados utilizan solo el 80% de su fuerza.

Sin embargo, la mayor parte de las personas si necesitamos levantar un mueble para trasladarlo o cargar un objeto realmente pesado, podemos lograrlo. Esto explica que nuestro cuerpo no proporciona un rendimiento muscular completo en general, de hecho, si lo hiciéramos constantemente sufriríamos lesiones musculares y óseas graves. 

Además, nuestro cerebro intenta de forma automática movilizar la menor potencia muscular posible para las tareas. Porque la contracción muscular requiere energía y el cerebro está diseñado para ahorrar energía. Así, en situaciones peligrosas, cuando se trata de un caso de vida o muerte, el cerebro pasa por alto esta protección y libera mucha más fuerza. 

La adrenalina también hace su papel

En una situación peligrosa, las glándulas del cerebro liberan más adrenalina, conocida también como epinefrina. Es una hormona que participa cuando se activa el instinto de lucha o de huida en las personas. Cuando liberamos adrenalina, aumenta nuestra frecuencia cardíaca, nuestra respiración se acelera, bombeamos más oxígeno al cuerpo y, por lo tanto a los músculos, que pueden funcionar mejor. La liberación de la adrenalina se produce de forma inmediata e instantánea, por lo tanto, podemos reaccionar de forma muy veloz.  

Otra de las curiosidades de la adrenalina es que asegura una menor sensibilidad al dolor, por lo tanto, "engaña" así al cerebro para que no lance alertas para detener la actividad. De hecho, según se relata, Tom Boyle, el hombre de Arizona que levantó el coche para rescatar a un adolescente, notó dolor en la boca tiempo después. Cuando llegó a casa se dio cuenta que se había roto 8 dientes al apretar la mandíbula durante el levantamiento. 

Conclusión

Podemos demostrar una fuerza más intensa de la habitual en situaciones de vida o muerte y ello no indica que tengamos una fuerza sobrehumana. Lo que sí indica es que tenemos es más fuerza de la que pensamos, ya que no la utilizamos habitualmente. 

Es la fuerza conocida como fuerza histérica ya que surge en situaciones de peligro, y ésta sumada a la liberación de adrenalina que se produce en un momento de riesgo, puede lograr lo que parece imposible: que jóvenes lenvanten coches o madres peleen contra osos polares.