Por qué el hielo quema la piel

Razón por la que el hielo o la nieve puede provocar lesiones similares a una quemadura

Alba Caraballo - 23 de noviembre de 2019 - Ciencias

¿Te has percatado como el hielo o la nieve producen una sensación de quemazón al tocarlo? Es un elemento frío y, sin embargo, provoca o al menos parece provocar la respuesta opuesta.

De hecho, si tu piel toca durante demasiado tiempo un hielo, provocará la misma reacción que si te quemaras: enrojecimiento y dolor o, en los casos más graves, ampollas, pérdida de la piel o incluso de alguna extremidad. ¿Por qué el hielo quema la piel?

¿El hielo quema la piel?

El hielo provoca quemazón en la piel, ¿por qué?

 

El tratamiento con hielo o con frío para curar algunas lesiones es algo muy frecuente, sin embargo, te habrás percatado que siempre se da la misma recomendación: "nunca apliques hielo directamente sobre la piel, cubre el hielo con un trapo". Y es que, el hielo o la nieve pueden provocar lesiones similares a las de una quemadura. ¿Por qué el hielo quema la piel?

Las células de nuestro cuerpo, en concreto, las células de la piel, no son otra cosas que organismos vivos. Y, al estar vivas, necesitan de unas determinadas condiciones ambientales para poder seguir con vida: 

- Niveles óptimos de nutrientes.

- El grado de salinidad adecuado.

- Una acidez del entorno que sea tolerable.

- Un margen de temperatura que sea apropiado.

De esta manera, si sometemos a las células del cuerpo o de la piel a una temperatura excesivamente baja, acabarán muriendo. Es por ello que, si acercas un hielo a una zona de tu piel, sin que haya ningún elemento en medio que la proteja, las células de la dermis irán muriendo produciendo una herida muy similar a la que produce una quemadura. 

Por qué el hielo y la nieve provocan quemazón en la piel

De la misma manera que, el frío mata las células, también produce unas sensaciones subjetivas en los detectores de la piel. Es decir, en la piel tenemos distintos sensores, sin embargo, las sensaciones que pueden recibir son muy variadas. 

Así sucede que, si ejerces cierta presión sobre la piel, en el lugar donde se encuentra alguno de los detectores de temperatura que disponemos, los sensores de la piel pueden interpretar esta señal como una sensación de calor. 

En definitiva, pueden malinterpretar el verdadero origen de lo que está causando esa sensación, o que sí detectan rápidamente es la molestia, por lo tanto, te alertan para que alejes el hielo o el calor de la piel porque produce dolor. 

Cómo curar una quemadura por congelación

Si expones una parte del cuerpo al frío por contacto directo o simplemente permaneces más tiempo del necesario en el exterior en un día de muy bajas temperaturas, el cuerpo comenzará a reaccionar. Los tejidos se quedan sin ese aporte de calor y comienzan a morir las células y además se quedan sin oxígeno y sin material energético, porque los vasos sanguíneos reaccionan cerrándose. Esto provoca varias lesiones que dependen del grado en el que el hielo ha afectado a los tejidos: 

 

Congelación de primer grado: se produce rigidez en los miembros, palidez en la piel y pueden aparecer sensaciones de pinchazos en la piel.

Congelación de segundo grado: comienzan a aparecer ampollas en la piel de color oscuro, similares a las que se produce en una quemadura por calor. También se inflaman las extremidades.

Congelación de tercer grado: es la más delicada y peligrosa. Las lesiones llegan hasta las capas más profundas de la piel que se vuelve grisácea o negra e incluso se pueden perder partes de la piel. Los daños en los tejidos pueden provocar la pérdida de alguna extremidad.

Cómo actuar en caso de quemazón por hielo o nieve

Dependiendo del grado de congelación se debe actuar de una forma u otra:

- Si has estado expuesto al hielo o nieve en la calle, quítate la ropa si está húmeda o mojada y cámbiala por prendas secas.

- En caso de hipotermia, bebe algo caliente, preferiblemente con azúcar.

- Nunca fricciones las extremidades, sobre todo si tienen quemaduras por hielo considerables, es un error muy frecuente en estos casos, ya que puedes provocar más daños en la piel.

- Si la congelación es de segundo o tercer grado, no calientes la zona afectada para evitar el dolor. Busca ayuda médica que pueda ayudarte a sanar las zonas afectadas.

- Si estás con una persona que sufre quemaduras por congelación de tercer grado, traslada a la persona cuanto antes a un centro sanitario.