Por qué sigo tosiendo si ya no tengo catarro

Tos persistente que no cede con el tiempo

Ernesto Díaz - 5 de noviembre de 2020 - Salud

El catarro, la gripe o la bronquitis tienen, en mucho casos, como uno de sus síntomas a la tos. Si además se combina con congestión nasal, dolor de garganta y cansancio, puede llegar a amargarte hasta que te recuperas.

Sin embargo, puede ocurrir que, una vez han pasado los síntomas principales del catarro y sintiéndote ya recuperado, la tos parece no querer desaparecer. Si te ha ocurrido o te está pasando, te estarás preguntando por qué sigues tosiendo si ya no tienes catarro. Veamos qué tiene la tos que la hace tan persistente en algunas ocasiones.

Ver también: cómo aliviar la tos seca por la noche

Por qué seguimos tosiendo una vez curado el catarro

Un resfriado puede durar aproximadamente una semana, en unos días, los síntomas más molestos del catarro van desapareciendo: la congestión o secreción nasal, los estornudos, el dolor de cabeza y el malestar en general. Sin embargo, para algunas personas, la tos, dura un poco más, tanto que pueden pasar algunas semanas hasta que desaparezca por completo, en algunos casos hasta más de un mes.

Para saber por qué la tos se resiste a desaparecer y no te sientes del todo recuperado a pesar de haber superado ya el resfriado, es importante comprender qué es la tos y qué puedes hacer al respecto. Te interesa saber esto sobre la tos persistente:

Tosemos como reflejo protector

La capacidad de toser es un acto reflejo que tenemos los seres humanos cómo protección para nuestro organismo. Cuando tosemos estamos realizando varias acciones: 

- Eliminamos partículas u otros elementos que están causando irritación, bien en la garganta, bien en los pulmones

- A través de la tos, expulsamos la mucosidad que puede haber en las vías altas, así como en los bronquios.

- Hemos aprendido a toser para proteger a las vías respiratorias de cualquier cosa que pueda llegar a los pulmones y evitar el ahogo. 

Por lo tanto, no solo tosemos cuando estamos resfriados. Piensa en el acto reflejo que realiza tu cuerpo cuando el agua se te va por mal sitio, o te atragantas con la comida. Es un mecanismo de defensa que el ser humano ha desarrollado para proteger las vías respiratorias y garantizar la capacidad de respirar. 

La tos puede producirse por una infección

En el caso de catarros, bronquitis o gripe, la tos actúa para eliminar la mucosidad que puede estar alojada en la garganta o los bronquios. Pero, si ya ha pasado el catarro y sigues tosiendo, puede que haya algo de inflamación residual en las vías respiratorias como consecuencia de ese resfriado. La inflamación o la irritación de la garganta puede tardar más en curar, así como la inflamación en los pulmones, unos órganos bastante sensibles. 

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Tosemos más por la noche por la posición que adoptamos

Si sigues tosiendo tras un catarro y además, la tos se agudiza por la noche, la razón es porque al estar tumbado en la cama, el moco se drena por la parte posterior de la garganta, esto aumenta si hay todavía un poco de congestión o secreción nasal. Esta mucosidad en la parte superior de las vías respiratorias superiores, activa el acto reflejo de toser para poder eliminarla. 

Sin embargo, toser por la noche es aun más agotador que de día ya que puede incluso impedir el correcto descanso. Además, la tos tiene un componente nervioso, por lo tanto, si tratas de dormir y no lo estás consiguiendo, te pondrás más nervioso y esto unido a la irritación y el moco en la garganta, aumentará las toses. En definitiva, la tos puede puede resultar algo más frustrante de noche. 

Y es que, para algunos pacientes, la tos es tan severa que puede llegar a impedir el sueño, tanto que es posible pasar una noche entera en vela, algo que dificultará la actividad al día siguiente.

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Si toso mucho... ¿Podría tener tos crónica?

La tos es una molestia tan desagradable que puede hacernos desesperar y pensar que no va a terminar nunca. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, aunque frustrante, es un reflejo normal, protector y limitado.

Sin embargo, cuando la tos se mantiene de forma constante y alargada en el tiempo, debes concertar una cita con tu médico de atención primaria para que te valore. Si tan solo se debe a una irritación en la garganta y no encuentra otro problema, te podría recetar algún fármaco con codeína y beber muchos líquidos. 

En caso de persistir por un mes y creer que necesita de la exploración de un especialista, podría derivarte al neumólogo. En estos casos, la causa no suelen ser los catarros, enfermedades virales o infecciones respiratorios, la tos crónica apunta a causas como: alergias no controladas, asma no tratado, efecto secundario a algunos medicamentos o reflejo gastroesofágico (ácido que sale del estómago e irrita las vías respiratorias, sobre todo durante la noche, y que provoca una tos seca al día siguiente).

¿Y si la tos no es debida a un catarro sino a otra enfermedad?

Una tos persistente puede ser síntoma de una enfermedad grave. Algunas señales de advertencia pueden sugerir que has de buscar atención médica:  si toses sangre, tienes fiebre o tienes una falta de aire significativa asociada con la tos, debes ser evaluado rápidamente. 

Esta tos persistente podría deberse a distintas enfermedades, entre ellas la neumonía o la tosferina. En caso de ser fumador, podría indicar un problema pulmonar severo, como por ejemplo, cáncer.

Cómo tratar la tos persistente

Si tienes un catarro, el mejor consejo que podemos darte es que bebas muchos líquidos. Es además, la principal solución que aportan los médicos. Y es que, la tos en el caso del catarro o la gripe, ayuda a eliminar esa mucosidad presente en las vías altas, por lo tanto, es una respuesta normal del cuerpo para curarse antes. Es por ello que muchos médicos se resisten a recetar antitusivos o expectorantes, ya que se interrumpe el proceso natural de curación.

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El agua, las infusiones de tomillo miel y limón, las leche caliente y otras bebidas similares, ayudan a suavizar la garganta y a mantenerla húmeda, por lo tanto, favorecerá que cure la irritación y dejes de toser. Mantenerse hidratado ayuda a diluir la mucosidad en los pulmones y los senos nasales para ayudarlo a sacarla más fácilmente.

Utilizar agua de mar para limpiar los senos nasales, ayudará también a arrastrar la mucosidad de la nariz y la garganta favoreciendo la eliminación de esa secreción que provoca la tos.

Usar humidificadores en el hogar o el lugar de trabajo: para evitar que las vías respiratorias se resequen, los más recomendables son los de vapor frío.

Ya que la tos empeora cuando estás acostado, te ayudará dormir con la cabecera de tu cama inclinada. En algunos casos, en los que dormir se hace imposible, tu médico podría recetarte un supresor de la tos con codeína para mitigar ese reflejo de toser y ayudarte a dormir 

 

En caso de que la tos sea debida a la alergia estacional, tu médico podrá recetarte un tratamiento con antihistamínicos para reducir los efectos de los alérgenos y reducir la tos por la noche.

Conclusión

La tos persistente tras un resfriado puede ocurrir, bien por la irritación que provocó el catarro de las vías altas, por lo tanto, hasta que no ceda esa irritación, no cederá la tos; bien porque todavía queda mucosidad en las vías altas o en los bronquios, a pesar de que ya te encuentres mejo.

Además, la tos seca suele agudizarse cuando te pones nervioso, es un círculo vicioso. Toses, los nervios provocan más tos que irritan aun más la garganta y sigues tosiendo. Esto hace que la tos parezca que no se va a ir nunca.