Anorexia y bulimia en la adolescencia: ¿cuáles son sus signos?

Conoce cómo se comporta un adolescente con trastornos de la conducta alimentaria

Alba Caraballo - 2019-07-02 08:49:00 - Psicología

La anorexia y la bulimia son trastornos de la conducta alimentaria que pueden derivar en graves problemas de salud, e incluso, en los casos más serios, en la muerte. Un problema que tiene muchas veces su origen en la adolescencia, cuando cualquier comentario sobre el peso o la forma física de los jóvenes puede desencadenar estos trastornos. 

Conoce cuáles son los signos de la anorexia y bulimia en la adolescencia, cómo se suelen iniciar estos trastornos alimenticios y qué tratamiento tienen.

Cómo se convierte un adolescente en anoréxico o bulímico

 anorexia y bulimia en la adolescencia

Cualquier pequeño acontecimiento puede ser el desencadenante de la anorexia y bulimia en la adolescencia: un comentario de una amiga, una conversación sobre el cuerpo de otra persona, un programa de televisión en el que se critica a alguien por su peso… De esta manera tan simple, un adolescente con cierta inseguridad y tendencia al perfeccionismo, puede sentir que su cuerpo no encaja con los cánones de belleza. 

Lo que en un principio puede comenzar con una dieta para llegar al peso ideal o un cierto control de la comida, se va volviendo cada vez más obsesivo y constante. Conoce las calorías de cada uno de los alimentos, come menos y comidas muy seleccionadas, evita las grasas, incluso las buenas, como si fueran algo maligno y, muchas veces, cuando acaba de comer, se encierra en el baño. 

Comienzan los engaños hacia la familia y hacia uno mismo y, lo que comenzó con la intención de bajar unos pocos kilos para estar en el peso ideal se convierte en un claro trastorno de la conducta alimentaria. 

A partir de ese momento, el adolescente tendrá que vivir un largo camino para que, profesionales con la ayuda de la familia y su propia fuerza de voluntad, puedan devolverle su estado de salud. Podrán pasar años de trabajo lento con profesionales especializados junto con la familia para que el adolescente supere su trastorno alimenticio. Algo que se podría haber evitado si un profesional de la nutrición hubiera encauzado el deseo del adolescente de perder unos kilos con un tratamiento adecuado.

Qué es la anorexia en la adolescencia

La característica común de la anorexia en cualquier etapa de la vida y para hombres y mujeres es la misma: una pobre ingestión de alimentos para perder peso. La persona anoréxica come muy por debajo de lo que su cuerpo necesita de forma constante y obsesiva, lo que le puede llevar a sufrir un cuadro de anorexia nerviosa.

La anorexia es un trastorno muy serio, en algunos casos puede llevar al que la sufre a la muerte o puede hacerse crónico y acompañar a la persona a lo largo de su vida, generando problemas personales, laborales y familiares. La vida del anoréxico puede cambiar radicalmente.

La anorexia no tiene que ver con la falta de apetito que todos podemos sufrir en un momento determinado por cuestión de nervios, estrés o una enfermedad. La anorexia nerviosa es algo consciente y controlado, el adolescente anoréxico elige no comer, decide no tener apetito. Esta situación, extendida en el tiempo, le llevará a no saber bien si no quiere comer o si ya no puede hacerlo.

La anorexia es además un trastorno de la conducta porque el adolescente tiene una percepción alterada de su propio físico. No come porque se ve grueso o con exceso de kilos cuando todo el mundo le ve muy delgado. Y es que, en la anorexia las percepciones corporales están distorsionadas. Y, aunque la percepción del aspecto de cada uno es subjetiva, siempre hay un punto objetivo en todo ello. Las tablas de percentiles de la OMS (Organización Mundial de la Salud) o el IMC (Índice de Masa Corporal), nos pueden dar una pista sobre si el adolescente tiene un peso adecuado a su edad, estatura y sexo. 

El adolescente anoréxico tiene un objetivo claro y presente: perder peso. Hará lo posible y lo imposible por conseguirlo. Los padres pueden detectar un posible caso de anorexia en sus hijos adolescente por estos síntomas: 

  • Llevan una dieta estricta.
  • Practican ejercicio de forma compulsiva.
  • Han perdido mucho peso en poco tiempo.
  • Cuando habla de sí mismo siempre es en tono crítico y, principalmente, enfocado a la percepción de que están obesos.
  • Se pesa varias veces al día y controla las calorías de todo lo que ingiere.
  • Evita comer junto con otras personas.
  • Se siente cansado y fatigado.
  • Sus relaciones sociales han cambiado.
  • Está en un estado de tristeza constante.

La bulimia en la adolescencia

La bulimia en el adolescente está caracterizada por dos circunstancias muy claras: 

1. Realiza comidas muy abundantes, casi atracones. Come de forma compulsiva cualquier alimento que tenga al alcance de su mano: bollos, dulces, salchichas, galletas, chocolate, snacks…

2. El impulso que siente de comer es casi irrefrenable pero, cuando termina de hacerlo, se siente mal consigo misma, se siente culpable y, para evitar engordar después del atracón, se provoca el vómito.

Las personas que sufren bulimia, generalmente mujeres jóvenes, no tienen grandes alteraciones en el peso, como en el caso de la anorexia, en la que se pueden apreciar los huesos del adolescente, pero sí puede oscilar su peso de forma considerable hacia arriba o hacia abajo

Este caos alimenticio se puede extender a otros ámbitos de su vida que pueden estar igual de desorganizados como las relaciones sociales o las sexuales. 

Los bulímicos por tanto, también tienen un problema físico, pero también mental. La concepción que tienen de ellos mismos también está alterada, se valoran poco, se ven más gruesos de lo que están, se sienten frágiles, tristes, poco válidos. 

Y, mientras que la parte emocional sigue su curso machacando al adolescente, el organismo se va deteriorando a consecuencia de una desastrosa alimentación. Pero, sobre todo, porque el hecho de provocarse vómitos constantemente provoca problemas en el aparato digestivo, endocrino y alteraciones en los dientes

Aunque el cambio físico en el adolescente no es tan evidente como en la anorexia, el bulímico deja pistas que puede llevar a los padres a detectarlo: 

  • Compra alimentos especiales.
  • Tiene medicamentos purgativos.
  • Aparece comida escondida en sitios insospechados.
  • Se levanta por la noche para comer.
  • Hay restos de vómito en el baño.
  • Se queja de molestias en el estómago.
  • Se muestra con apatía, irritable y fatigado.
  • Puede sufrir insomnio.

Cómo ayudar al adolescente con anorexia o bulimia

Una vez que se ha detectado que el adolescente sufre un trastorno de la conducta alimentaria, se inicia un largo proceso en el que toda ayuda es fundamental. El adolescente no podrá controlar por sí solo su enfermedad y requerirá de la atención necesaria. 

El tratamiento de la anorexia y la bulimia en la adolescencia es básicamente psicoterapéutico, ya que se debe reeducar la percepción que el adolescente tiene de sí mismo y este es un trabajo que lleva tiempo y mucho esfuerzo. En ocasiones, el tratamiento pasa por tomar fármacos que bajen el nivel de ansiedad o tratar estados depresivos.

Sin embargo, la familia juega un papel fundamental en el tratamiento y recuperación del paciente. Todo su entorno, pero especialmente los padres, deben participar durante todo el proceso, tanto para que el adolescente comience reconociendo que tiene una enfermedad, que es muy seria y no puede tomar a la ligera, como para colaborar con los profesionales médicos apoyando en casa todo el trabajo que realizan en consulta.

Conclusión

Los adolescentes son altamente sensibles a los comentarios que se hacen sobre su aspecto físico y, cualquier crítica o comentario sobre su peso puede llevarles a sufrir problemas de alimentación.

Los jóvenes tenderán a negar que sufran trastornos alimentarios y, en este punto, la detección precoz de los síntomas por parte de los padres es fundamental para una mejor recuperación ya que, con el tiempo se puede convertir en una enfermedad grave con peligro para la vida. 

Aunque la ayuda de los padres no es sencilla, sí es fundamental, pero estos problemas requieren la ayuda de profesionales clínicos. La colaboración entre todos es básica.