Por qué algunas personas se acatarran más que otras

Las razones por las que algunas personas sufren muchos catarros y otras pocos

Alba Caraballo - 20 de septiembre de 2018 - Salud

Hay personas que parecen vivir en un constante resfriado, desde que empieza el otoño hasta la primavera viven rodeados de kleenex, analgésicos, termómetros y jarabes para la tos. Año tras año ocurre lo mismo, mientras otras personas parecen no sufrir más que uno o dos episodios de constipados al año. ¿Por qué razón algunas personas se acatarran más que otras?

La verdadera razón por la que algunas personas se acatarran más durante el año

Un resfriado común puede durar entre tres y cinco días mientras que una gripe nos deja para el arrastre al menos 7 días. Sin embargo, estos pequeños episodios de catarros pueden repetirse tan a menudo que pareces vivir en un constante constipado, ¿por qué? Según los datos una persona puede vivir una media de 200 catarros a lo largo de su vida, sin embargo, como cada persona es única, algunos exceden de esa cifra y otros no llegan, veamos cuáles son las razones por las que algunas personas se acatarran más y otras casi nunca pasan por un resfriado.

Ejercicio físico: lo que está claro es que, cuanto mejor cuidado esté tu cuerpo, mejor preparado estará para hacer frente a los virus y bacterias presentes en el medio ambiente. Es un hecho que las personas que practican algún deporte de forma regular tienen menos posibilidades de caer enfermas, su sistema inmune está mejor preparado para combatir infecciones.

Según varios estudios, si te mantienes activo durante todo el año, puedes reducir la posibilidad de padecer un resfriado hasta en un 50%.

Buena alimentación: las personas que mantienen una dieta completa y equilibrada aportan al cuerpo todos los nutrientes necesarios para estimular el sistema inmune. Sin embargo, un déficit de vitaminas o minerales puede conducirte a padecer más enfermedades e incluso catarros.

Genética: es posible que hayas comprobado como algunas familias prácticamente no sufren ningún catarro a lo largo del año, mientras que otras recaen una y otra vez. Y es que, se sospecha que la genética tiene mucho que ver a la hora de combatir los virus y bacterias. Hasta ahora se conoce que tener un nivel alto de glóbulos blancos de forma heredada es es una perfecta defensa.

La infancia: los niños han de entrenar su sistema inmune, y esto se hace exponiéndole a los virus y bacterias. Es común que cuando el niño está en la etapa de la escuela infantil sufra más catarros y, a medida que crece, estos se espacien en el tiempo. Su cuerpo irá creando defensas para protegerse y combatir los resfriados. Varios estudios confirman que los niños que viven expuestos a virus y bacterias sufren menos episodios de asma y alergia.

El estrés: se sabe que estar expuesto durante un período de tiempo al estrés baja las defensas del cuerpo ya que el cortisol, la hormona que participa en episodios de estrés anula la efectividad del sistema inmunológico. Mantener el estrés a raya es fundamental para mantenernos saludables.

Falta de sueño: dormir menos de cinco horas no solo afecta a la memoria sino que también baja las defensas. Según una investigación publicada en la revista Sleep, una persona que duerme menos de siete horas tiene cuatro veces y media más posibilidades de enfermar que otra que descansa adecuadamente.

¿Cuidas bien la higiene?: Una de las medidas más comentadas por médicos y pediatras para evitar resfriados es realizar el simple acto de lavarse las manos con frecuencia. Y es que, los catarros se transmiten por medio del contacto entre personas, y dado que solemos tocarnos la cara, sonarnos la nariz y estornudar en la mano, si luego no nos lavamos, lo más fácil es que propaguemos el virus o que incluso otros nos lo contagien.